Déjanos explicarte un cuento….

Cuenta la historia que antes de que aparecieran los seres humanos con dos patas en el planeta tierra, todas las mujeres, antes de ser mujeres fueron árboles. Por lo cual tenían raíces, largas manos hechas de troncos y cortezas, con cabellos largos que se cubrían de hojas, flores, frutos donde los pájaros hacían sus nidos y se reposaban sobre sus ramas.

Se alimentaban de agua, lluvias, sol, vientos y vivían con los demás seres de la naturaleza en los bosques. A todas estás mujeres árboles las cuídaba y nutría el árbol más poderoso y sabio llamado “la abuela árbol”. Amorosa, sabia y compasiva, siempre que había alguna mujer árbol enferma se comunicaba con la abuela y, a través de sus raíces, las sanaba. El poder de las mujeres árboles era tan fuerte que era mágico, se comunicaban sin usar las palabras, movían los elementos sin tener manos y podían sentir a todos los seres de la naturaleza a través de la red profunda que formaban con sus raíces bajo la tierra.

Un día mucho tiempo después de que llegaran a la tierra los humanos de dos patas, algo pasó y comenzaron las guerras, muertes y destrucciones. Fue una época terrible, donde muchas mujeres árbol fueron convertidas en madera y quemada para dar calor y otros usos del ser humano. Para poder mantener viva a sus hijas, la abuela árbol les permitió desenraizarse y tener pies para que pudiesen irse, correr y esconderse del peligro. Por este motivo las mujeres árbol tuvieron que aprender a caminar y sobrevivir por sí mismas, pero a cambio perderían sus raíces y su conexión a la madre tierra y todos los seres que en ella habitaban, lo que les producía mucho dolor y tristeza, pero sabían que esta era la única forma de sobrevivir y conservar la tradición de las mujeres árbol.

Se dice que pasaron muchos años hasta que la guerra por los reinos terminó y que con ello muchas mujeres árbol murieron de tristeza ya que no soportaron la soledad y el desenraizamiento, otras se olvidaron de quienes eran, por lo que aprendieron a vivir con los de dos patas perdiendo sus poderes y capacidades mágicas. Sin embargo hubo otro grupo de mujeres árbol que se distribuyeron por el mundo y a pesar de separarse se prometieron jamás dejar de ser ellas mismas y conservar todo aquello que ellas aprendieron de la abuela árbol. Fue así que este grupo de mujeres se prometieron encontrarse y reencontrarse en todas las vidas posteriores.

La sabia abuela deseando nunca más separarse del bosque ni de sus nietas y en un acto de amor profundo por ellas, bendijo a todas las mujeres con un árbol en su vientre, y éste árbol se transformó en que hoy es nuestro útero. Así todas las mujeres pueden recuperar su enraizamiento a la madre tierra nutriéndose de todo su amor, pues el útero es su anclaje a su verdadera esencia. Desde él está la forma de recuperar la razón más profunda y pura de toda mujer. Y lo más maravilloso de la bendición de la abuela árbol es que tengamos o no un útero físico, siempre tendremos un útero energético que nadie nos podrá jamás sacar.

Se dice que hoy en día la abuela árbol está haciendo un llamado fuerte a sus hijas. “Abrazar al árbol más viejo del bosque y apoyar tu oído en su tronco, éste te contará los secretos de las mujeres árbol, te llenará de todo su amor y te otorgará toda su medicina ancestral. Y ya nunca más estarás desconectada de la abuela árbol. Tu útero recuperará sus raíces y caminarás por siempre anclada a la tierra”.

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